
«Lo recordarás todo»,
dijiste en cierto momento cuando nos dirigíamos hacia el café.
Tú, que eres tan joven entre nosotros
Tú, que eres tan joven entre nosotros
pero que eras tan viejo como mortal, y tan erudito.
Quizá sea natural que te hayas empeñado en recopilar nuestras historias.
Pero ¿por qué tratar de explicar aquí esta curiosidad que te devora,
este valor frente a la verdad manchada de sangre?
¿Cómo has logrado convencerme de que acceda a remontarme dos mil años exactamente,
para referir mis días mortales en la tierra,
y las escasas probabilidades que tenía de vencer contra la Suerte?
¿Cómo es posible que unos orígenes que han permanecido enterrados durante tanto tiempo,
¿Cómo es posible que unos orígenes que han permanecido enterrados durante tanto tiempo,
y que siempre me he negado a reconocer,
afloren de golpe en mi mente?
Se abre una puerta.
Brilla una luz.
Y simplemente pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario