lunes, 8 de septiembre de 2008

Como odio el 3 de Marzo


Prosaico es el destino
que incansable se retuerce.
Rojiza es la visión dudosa que se extiende
en el horizonte.
Más yo,
incrédulo de mí,
que no lo entiendo,
me engullo en mi ignorancia y oscurezco los ojos.
Mi corazón se rompe, latiendo en su interior
la fría oscuridad que me absorbe y me rodea.
Extraño es el pesar que yo padezco.
Fría es la pena.
Helado el sufrimiento.
Es soledad sintética.
Es soledad metálica.
Es soledad de plástico.
El llanto compungido del presente
que golpea en las aceras trozos escarchados de propano,
se evapora en un alba gélida de una ciudad sin alma,
y el ambiente de color gris oxidado
aún se vuelve más muerto, más cadáver.
Tan solo allá a lo lejos,
por donde está la Luna,
habita inalcanzable un sueño de esperanzas.

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